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26.10.09

La importancia de focalizar la energía

Focalizar la energía implica tener conciencia de la misma el 100% del tiempo y darle una intención concreta a la circulación a través del pensamiento, para que la energía se dirija a donde deseemos.

Esto significa que “el Yi guía el Chi”: la mente guía la energía. Una mente dispersa genera energía dispersa, entonces para focalizar la energía debemos primero focalizar la mente.

Para la filosofía china, existen dos tipos de mentes:

» La mente inteligente (yi): representa el criterio racional y lógico. Se genera a partir de pensar con claridad y es tranquila, sosegada y despejada.

» La mente emocional (xin): expresa los sentimientos, las emociones y los deseos. Esta mente puede estar excitada, energizada o confusa.

Cuando estas dos mentes trabajan en conjunto, se manifiesta la personalidad interna. Para lograrlo es necesario utilizar la mente inteligente para regular la mente emocional. Este proceso se llama “Atrapar al mono y domar al caballo”. El mono representa la mente emocional (xin) y el caballo representa la mente inteligente (yi). La mente emocional es como un mono que está siempre saltando de una rama a otra. Es necesario sujetarlo a una cuerda y adiestrarlo para que, aunque siga siendo emocional y excitable, permanezca bajo control. La mente inteligente es como un caballo, fuerte y muy útil, pero al que aun hay que domar y ensillar antes de poder montarlo. Una vez que el caballo ha sido domado y adiestrado, estará tranquilo, equilibrado y relajado.

Solo entonces la mente inteligente podrá controlar a la mente emocional y la persona se encontrará tranquila y relajada. La inteligencia será dueña de las emociones y será posible regular la mente inteligente a un nivel de meditación profundo alcanzando el estado de “pensamiento de no pensamiento”.

Una vez logrado este estado, la mente estará lo suficientemente despejada para percibir las cosas con precisión. Si la mente emocional se encuentra regulada podrá utilizarse para percibir lo que está ocurriendo en el interior y luego usar la mente inteligente para corregirlo.

El proceso para regular la mente consiste en lograr primero tranquilidad, luego equilibrio, paz, pensamiento y por último, progreso. Lo primero que se debe aprender es a tranquilizarse. Una vez tranquilo será posible ver lo que se desea y fortalecer la mente (equilibrio). Este equilibrio y fortalecimiento mental es la intención (yi). Solo después de saber lo que exactamente se desea, se conseguirá paz mental y podrá relajarse emocional y físicamente. Entonces es necesario pensar y concentrarse para llevar a cabo la intención. Cuando la mente se encuentra pensativa y concentrada, la energía fluye y se progresa hasta lograr lo deseado.

La intención surge de los pensamientos de la mente inteligente. En general estos son tranquilos y sosegados entonces no perturban emocional o mentalmente. Lo que suele suceder es que los pensamientos que surgen de la mente emocional se apoderan de los generados por la mente inteligente.

Por ejemplo, cada noche uno pone el despertador con la intención de levantarse a una determinada hora para ir a trabajar. Este pensamiento surge de la mente inteligente. A la mañana cuando suena el despertador, surge un pensamiento de la mente emocional, como la pereza, y uno decide dormir un ratito más y llega tarde al trabajo. Luego uno se siente culpable y apenado.

Los pensamientos que surgen de la mente emocional son considerados de fuego, porque son capaces de perturbar y excitar. Los pensamientos que surgen de la mente inteligente son considerados de agua porque poseen la capacidad de enfriar las emociones. Regular el fuego de la mente emocional implica enfriarlo con el agua de la mente inteligente.

El primer paso para regular la mente tiene que ver con “inspeccionar y observar”, es decir investigarse y comprenderse a uno mismo, para lo cual se debe apartar la atención del mundo para concentrarla en lo interno, en búsqueda de la tranquilidad y el equilibrio. Después de haber descubierto las causas de la perturbación emocional se podrá utilizar a la mente inteligente y a la sensación consciente para detener la actividad de la mente emocional, liberándola de la esclavitud de las ideas, de las emociones y de los pensamientos que surgen en ésta.

Entonces, a través de la focalización de la mente, favoreciendo la inteligente sobre la emocional, es posible lograr tranquilidad, equilibrio y paz y definir certeramente la intención y sentir el fluir de la energía en el cuerpo para regular la misma y llevarla también a un estado de equilibrio.
Para poder regular la energía y luego focalizarla en función de la intención es necesario aprender a escucharla. Escuchar quiere decir prestar atención a lo que se experimenta y se siente solamente tomando conciencia de la energía. Solo sabiendo que está sucediendo con la energía en cada momento será posible aplicar una estrategia que permita lograr lo deseado.

Cuando se desea que la energía haga algo es necesario primero generar una idea, una intención desde la mente inteligente y luego, saber dónde se encuentra la energía. Con el origen (sensación de la energía) y el destino (intención) definidos es posible entonces dirigir la energía con la mente inteligente, o “utilizar el yi para guiar el chi”.

La energía se comporta como el agua: no se la puede empujar, pero si guiar o dirigir. Cuando es dirigida circula de manera continua y sin retenciones. Cuando es empujada, se desborda y toma canales equivocados. Como la energía sigue al pensamiento, lo único que se debe hacer es poner el pensamiento en el destino, pero de manera constante y focalizada. Cualquier sublevación de la mente emocional o desconcentración harán que la energía cambie de rumbo.

Cuando la intención es fuerte (constante y determinada) la energía es fuerte y posee la capacidad de llegar a destino. Cuando la intención es débil, también lo es la energía. De esta manera es de suma importancia entrenar la mente inteligente para controlar la emocional y lograr la capacidad de generar una intención y mantenerla en el tiempo. A su vez, es necesario establecer la comunicación entre la mente inteligente y la energía, a través del sentir consciente de ésta última, para poder dirigirla correctamente.

Una vez logrado esto, será posible regular la energía del cuerpo para restablecer el equilibrio. De acuerdo a su función es posible regular dos tipos de energía en el cuerpo:

» La energía de los meridianos que lleva el suministro a los órganos internos, a la médula y al cerebro. Los desequilibrios en esta circulación energética son los que surgen a partir de las emociones y generan bloqueos y enfermedades.

» La energía defensiva del cuerpo, que sale desde los meridianos hacia la piel y cuya función es proteger el cuerpo de las influencias negativas del entorno. También esta energía se dirige hacia adentro de los huesos para nutrir la médula y tonificar los glóbulos rojos y blancos, protegiendo interiormente.

Establecer la comunicación entre la mente inteligente y la energía es el factor clave en este proceso. La energía circula en el cuerpo de dos formas: automáticamente por los meridianos haciendo que funcione el cuerpo, e intencionalmente, para lograr objetivos determinados. Es en este segundo caso donde se debe utilizar plenamente la conciencia para establecer la comunicación entre la mente y la energía.

Por ejemplo, cuando se desea levantar un objeto primero se define la intención de levantar. Es esta intención la que dirige la energía a los brazos para que funcionen los músculos. En una acción concreta y de corto plazo es fácil mantener la mente focalizada de manera constante. El desafío consiste en lograr esta focalización en el largo plazo.

Para ello, una vez definida la intención (habiendo logrado ya la tranquilidad, el equilibrio y la paz) para mantener el progreso, es decir el fluir de la energía dirigida por dicha intención hacia el destino, es necesario mantener la tranquilidad, el equilibrio y la paz a través del control constante de la mente emocional con la inteligente y por ende la comunicación entre ésta última y la energía. Es necesario entonces verificar constantemente el estado de la mente emocional y la ubicación de la energía porque solo a través focalización constante de la mente inteligente es posible lograr que la energía llegue al destino deseado.

A fin de cuentas es esto lo que nos enseña el tai chi marcial. Para lograr un ataque certero en el tai chi se debe utilizar la intención (destino del golpe) para guiar la energía, que ingresa desde la tierra por los pies y llega a la mano que golpea. En todo ese trayecto es necesario sentir la energía y focalizar la mente para dirigirla y para ello es necesario estar tranquilo, en equilibrio y en paz.


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Bibliografía: "La Raíz del Chi Kung Chino" de Yang Jwing Ming - Editorial Sirio – ISBN 9788478083930


Tai Chi del Parque – Instructora Marcela Thesz – Córdoba, Argentina.