20.5.10

20 minutos pueden cambiar tu día

Vivimos en un mundo acelerado que nos impone cada vez más velocidad. Estamos a la defensiva, estresados, alterados y muchas veces no sabemos como salir de ese estado. Si la intención es encontrar un camino que permita comenzar una búsqueda hacia otra forma de vivir, la luz que ilumina este camino es la meditación.

La meditación es una técnica milenaria muy simple que nos permite salirnos del estado de alerta para conectarnos con nuestro ser interno y de esa forma comenzar a llevar nuestra vida hacia una forma mas placentera de existir. Si no hay tiempo para hacer un curso, asistir a clases o dinero para pagar un instructor, la meditación es la técnica indicada. Solo es necesaria iniciativa y perseverancia y con estos dos ingredientes los resultados se verán a corto plazo.

La técnica básica para meditar es encontrar un lugar tranquilo, no hace falta que sea totalmente silencioso sino mas bien que estemos seguros que en ese lugar no nos van a interrumpir. Sentados en una silla, con los pies tocándole suelo y la espalda recta es la postura más simple para iniciarse en la práctica. Más adelante se podrá probar sentado en el piso.

A partir de allí lo único necesario es sentir la respiración. El aire que ingresa a los pulmones y luego sale del cuerpo. Para que la respiración sea cada vez mas lenta y profunda es importante relajar el pecho y el diafragma expandiendo el abdomen al tomar aire y comprimiéndolo al exhalar. Esta forma de respirar activa los circuitos de relajación naturales del cuerpo humano.

Aparecerán pensamientos en la mente que debemos simplemente ignorar y dejar pasar. Cuando nos damos cuenta que nos enganchamos con un pensamiento simplemente volvemos a sentir la respiración y retomamos el procesos de relajación, sin culpas ni auto-reproches.

A medida que los minutos pasan tanto el cuerpo como la mente se van calmando, cada vez hay menos pensamientos, la respiración se profundiza y sentimos tranquilidad y calma. Lo ideal es meditar por lo menos 20 minutos al día, pero esto puede resultar tedioso al principio. Es posible también dividir esta práctica en dos, una meditación a la mañana y otra a la tarde o en momentos claves de la rutina diaria donde cada uno sabe que es necesario un freno. De esta manera es posible comenzar meditando por ejemplo 5 minutos de mañana y otros cinco a la tarde y progresivamente aumentar hasta llegar a 10 minutos cada vez. Para no estar pendientes del tiempo es útil poner una alarma y simplemente dejarse fluir hasta que ésta suene indicando que ya se cumplió el tiempo.

La meditación aporta muchos beneficios para la salud física, mental y emocional: regula la presión sanguínea, mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico, regula el metabolismo, mejora la concentración y la memoria, mejora la productividad, permite lidiar mejor con las emociones, desarrolla empatía y compasión, auto-aceptación, mayor autoestima, etc.

La clave para lograr estos beneficios se encuentra en la continuidad. Si tenemos la iniciativa de comenzar a meditar y la perseverancia para realizarlo a diario a largo plazo, simplemente esto nos permitirá vivir cada día mejor.