TODOS LOS SABADOS - 10HS. CLASES EN EL PARQUE KEMPES

tai chi – chi kung y meditación al aire libre

CORDOBA, ARGENTINA

11.6.16

Déjate ver

Quédate quieto.
Descansa en tu cuerpo y establece tu presencia en el momento presente.
El momento presente es basto, amplio. Tu presencia puede serlo también, a través de tu cuerpo.

Sé parte… anímate y sé parte del momento. Comprométete con estar ahí.

Cuando sientas tu presencia rebosante en tu cuerpo, da un paso más: déjate ver.
Déjate ver, no te escondas. Además de estar ahí, muéstrate.

No hagas absolutamente nada. Solo muéstrate para que el momento te vea.
Y la que la totalidad del universo se entere de ti.

No pasas desapercibido. Te entregas y el universo se entrega a ti.
Lo tienes todo.


6.6.16

El Corazón Ecuánime

Camino con alegría, esa alegría tranquila que proviene del goce de la vida. Mientras doy un paso tras otro, disfrutando este estado, recuerdo a mi amiga que está triste. Tal vez no es tristeza lo que la abruma, sino la simple dureza de la vida en momentos difíciles.

Abro mi corazón a esa dureza, que ahora sienten otros pero que también he sentido yo. No dejo de percibir a la vez, mi alegría y la expansión que esa sensación conlleva.

Una expansión que es naturalmente contrarrestada por el dolor y la sensación abrumadora con la que me conecto y que proviene de afuera de mí.

En mi corazón ecuánime ambas energías son posibles: la que me expande desde mi goce y la que me contrae desde el dolor. De una extraña y tal vez incomprensible manera, expansión y contracción están en armonía y me siento en paz.

Mi aporte al momento presente es esta alegría.
Otras veces mi aporte es la tristeza y el dolor. Si en ese momento de sufrimiento recordara abrir mi corazón, podría dejarme expandir por las alegrías y goces de otros y sentir nuevamente la ecuanimidad.

A la vez, compartir mi dolor ayudará a otros a encontrar la armonía en su corazón.

Estar presente y compartirse desde el corazón es el aporte al mundo. Sea con dolor, con tristeza, con alegría o aventuras, los corazones están conectados en una red infinita de energías de amor en la que todos colaboramos con lo que somos en cada momento.

Sin miedo, abro mi corazón para colaborar con otros y encontrar, cada uno de nosotros, la ecuanimidad.


17.5.16

Ser necesitado

"Tenemos tantas necesidades en la vida… pero al final del día, lo único que necesitamos es ser necesitados.”




Constantemente espero el mensaje que me confirme que soy necesitado, es decir que alguien me necesita en este momento, sea para responder una simple pregunta, sea para contener a un amigo o para acompañar en un momento de dolor.

Ser necesitado es una especie de adicción. Que todo el tiempo otros estén requiriendo algo de mí le da sentido a mi existencia y ocupaciones a mi tiempo. Quiero ser necesitado, quiero que me necesiten. Todos queremos eso.

Si nadie necesitara de mí, si nadie requiriera nada de mí, pues… ¿qué haría yo con mi tiempo? ¿y con mi vida? ¿cuál sería mi valor? Tal vez si nadie necesitara nada de mí yo podría hacer simplemente lo que deseo, en vez de hacer lo que debo, para cumplir con mi rol de necesidad para con otros.

La co-dependencia es un juego peligroso. Ambas partes entran en el acostumbramiento y en el no-esfuerzo. El que necesita bien puede aprender, en algunos casos, a solucionar sus necesidades por sí mismo. Pero obviamente yo no voy a alentar eso, ya que, vuelvo a decir, ¿qué haría entonces?

Desprenderse de los vínculos de co-dependencia con nuestros amigos y familiares conlleva un cierto trabajo: el de poner límites, el de aprender a decir que no, el de priorizarse uno. Y sobre todo el trabajo de encontrarse con uno mismo en ese momento en el que nadie te pide nada, nadie te necesita y allí, justo allí, ir en busca del sentido de tu existencia.

En esos escasos momentos en los que nadie se acuerda de ti, eres libre, puedes hacer lo que quieras, no tienes que responder nada a nadie más que a ti mismo. Desapareces en el mundo, te pierdes en la totalidad, te fundes siendo esa nada.

¿Puedes con eso? La libertad es vasta pero peligrosa para el Ego.