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21.5.13

Caminar, caminar, caminar…


Para mi, es la mejor forma de asentar el cuerpo energético sobre el cuerpo físico. Me ayuda a cambiar mi humor sin que yo haga ningún esfuerzo. Me aclara la mente, me desanuda los rollos mentales en los que me meto.

Está comprobado que el ejercicio físico cambia químicamente al cuerpo y que luego de unos cuantos minutos caminando el cuerpo comienza a segregar sustancias que nos ponen contentos.

Como los músculos consumen energía para el movimiento, tenemos menos energía para pensar. Los músculos tienen estrecha relación con el pensamiento y cuando no nos movemos, la energía ociosa de los mismos se va a la cabeza, activa las neuronas y genera pensamientos simplemente porque no estamos utilizando esa energía para otra actividad.

Sentir los pies es la mejor forma de vaciar la cabeza. Donde ponemos el pensamiento va la energía. Cuando quedamos enroscados en pensamientos circulares, estamos poniendo mas energía en la mente. Cuando sentimos los pies, hacemos que la energía descienda y nos conecte con la tierra.

La mente fuera del aquí y ahora y el cuerpo desenrraizado causan que nuestro cuerpo energético levite y se desencaje del cuerpo físico. La atención en la sensación de pisar y la intención de volver a unir nuestros cuerpos es la práctica que hacemos al caminar. En cada paso, aquí estoy. Y de esa manera, el cuerpo energético vuelve a su lugar, dentro del cuerpo físico.

También, es una práctica meditativa, si la hacemos con atención a la respiración y sin nada en los oídos (mp3s o similares). Simplemente avanzamos atentos a lo que estamos haciendo: ese mismo paso. Atendemos lo que nos sucede en ese paso, lo que nos rodea en ese momento. Y en cada paso, el momento cambia, y así comprendemos la impermanencia, el constante cambio de todas las cosas: nuestros pies, nuestra respiración, la tierra sobre la que estamos pisando, el aire que inspiramos es distinto, el entorno cambia, nuestra mente y emociones cambian.

En tres horas de caminata por la montaña pasamos por un montón de momentos internos y externos. Podemos estancarnos en uno y cargarlo todo el resto del camino, o podemos, paso a paso, transitarlos todos y llegar a nuestro destino sin nada a cuestas.

Los invito a la caminata que hacemos el 1 de junio con posterior práctica especial de chi kung con esferas chinas. Toda la info aquí.